Hacer el amor en solitario

14 12 2009

Anoche hicimos el amor en mi cama. Tú no estabas, eso es cierto, pero eso no importó. Lo hicimos y fue mágico, fue la mejor sensación que nunca haya sentido. Noté que tú estabas cómoda, que me querías, que amabas como yo a ti. La pasión se apoderó de ambos, nuestros cuerpos se fundieron entre el sudor y las caricias y las sabanas terminaron agotadas.

Cuando finalmente reposaste sobre mí intentando calmar la fatiga, un susurro me despertó. Encendí la luz y comprendí que cada vez estoy más obsesionado contigo. En mi cama no había nadie más que yo, si bien es cierto que las sabanas estaban sudadas y arrugadas. El sueño ha debido ser tan tremendo que no he dejado de moverme en toda la noche pensando que me movía contigo, abrazado a ti.

Preferí no pensar en que tú estabas acostada junto a otro, y volví a posarme sobre la almohada para intentar conciliar el sueño de nuevo, pero no pude. Amaneció y allí estaba yo, sudando aún, pensándote y amándote, anhelándote y deseándote. ¿Dónde estabas tú, mi amor? ¡No! Déjalo, no me lo digas, no quiero saberlo.

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One response

1 04 2011
pid anderson

uffffffffffffffffff me iso recordad a la persona que mas amo en este mundo que salsa de verdad que que bn

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